Lo confieso, muchas veces he querido tirar la toalla y dejar de esforzarme por actuar bien. Pero algo que podría parecer tan sencillo se convierte en una auténtica odisea cuando en tu cabeza se libra una lucha entre el bien y el mal. Por un lado aparece el famoso "diablo", ese que te anima a que dejes de preocuparte por los demás cuando ellos ni se interesan por ti, o que te anima a que dejes de ayudar si no vas a recibir nada a cambio nunca. Por otro lado se presenta el "ángel", ese que te recuerda que jamás debes hacer lo que no te gustaría que te hicieran a ti y que el respeto, la bondad y el buen hacer son fundamentales. Y al final dejas que acabe ganando el ángel porque estás acostumbrada a hacer lo que te nace del corazón, aunque eso signifique que seguirás siendo tonta toda tu vida.
domingo, 9 de octubre de 2016
martes, 4 de octubre de 2016
¿Presente o futuro?
Nos pasamos la vida haciendo planes: estudiaré esa carrera, haré este máster, me casaré a los treinta, tendré tres hijos y un largo etcétera. Hasta que de repente un golpe inesperado te derrumba como un castillo de naipes expuesto a una corriente de aire. Y es ahí cuando toca ponerse el traje de superhéroe y volver a colocar cada carta en su lugar. Aprendiendo que el presente es el único futuro y el mañana sólo un adverbio.
lunes, 3 de octubre de 2016
¿Coges la pierda o abres una puerta?
Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, incluso a algunos masocas nos gusta repetir tres o cuatro veces. El problema viene cuando comenzamos a encariñarnos con la misma piedra, lo que provoca que entremos en un bucle que nos impide seguir avanzando. Cuesta mucho menos escribirlo o decirlo que hacerlo, pero todo cambia cuando empiezas a dejar atrás problemas y, sobre todo, cuando cesas ese constante pensar. Dar vueltas a una misma incógnita una y otra vez no resuelve nada, la única solución es abrir una nueva puerta y actuar.
¿Humillarse o aceptar la realidad?
No mendigues amistad, no te humilles por un amor imposible pero, sobre todo, que nadie te haga creer que en una relación tienes que dar todo de ti sin recibir nada a cambio. Tanto el amor como la amistad se basan en la reciprocidad. Cuando logres aceptar que hay gente que está predestinada a pasar por tu vida temporalmente te darás cuenta que todo vuelve a funcionar y todo vuelve a girar. Al fin y al cabo, la vida termina regalándote a otras personas que sí están dispuestas a permanecer a tu lado para siempre.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)