No mendigues amistad, no te humilles por un amor imposible pero, sobre todo, que nadie te haga creer que en una relación tienes que dar todo de ti sin recibir nada a cambio. Tanto el amor como la amistad se basan en la reciprocidad. Cuando logres aceptar que hay gente que está predestinada a pasar por tu vida temporalmente te darás cuenta que todo vuelve a funcionar y todo vuelve a girar. Al fin y al cabo, la vida termina regalándote a otras personas que sí están dispuestas a permanecer a tu lado para siempre.
He ido a leer este texto en el momento en el que más lo necesitaba.
ResponderEliminar¡Ánimo, Azu!
Ana
Ana, un placer tenerte como lectora. Encantada que mis palabras hayan tenido una buena utilidad. ¡Ánimo! Y siempre serás bienvenida a este espacio ;)
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Ana